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Poemas de Jorge Olivera Castillo

CONVOCATORIA

 

Únete a mi tiempo,

para que veas las venas del alba.

 

Vuelve a tomar mi mano,

para llevarte, sin escalas, a las puertas

de la esperanza.

 

Consigue un beso para evitar mi muerte.

Róbale a la tarde un fulgor que cubra con

fuego mis penumbras.

 

No hagas que mi paciencia

termine en polvos húmedos y escombros

 

No demores en caer aquí,

entre estas columnas de músculos y pasiones

 

Recuerda que en mis antebrazos

culminan los inviernos y

estallan las fiebres de un verano que

nos deja a merced de un tierno sudor y del alborozo.

 

 

 

NO SÉ  OLVIDARTE

 

El olvido es ciego,

No halla el picaporte de mi conciencia.

 

Viene vestido con tus reproches, exige una bienvenida

de lujo y deja en la pared el rancio sabor de la locura.

 

Con tus enojos desembarcan las sombras,

de una palabra amarga nace un bosque de espinas,

de tus labios crecen los celos y un torbellino de dudas.

 

A pesar de todo me declaro huésped de tus laberintos,

sin fuerzas para el olvido,

entrenado para un beso genial,

como la última noche en que escapamos al infinito.

 

  

 

AL  FINAL  DE  LA  TARDE

 

En las fauces de la Bahía brindamos

 

Hay comprensión, gozo,

euforia, porque somos sus víctimas

 

El trovador lanza una canción mar y

llegan a nuestros cuerpos las salpicaduras

 

Encima de la música tomo los remos y

en el horizonte intento robarle una partícula

a la tarde

 

Me pides el código del amor, hablas de volcanes y

virtudes, del alma que bulle bajo el pecho y atino a

tomar en pleno vuelo un deseo que despega de tus

sentidos.

 

Nos abraza el crepúsculo

a lo lejos, la guitarra con su voz desafiante y

el juglar perfumando la brisa con sus sentimientos.

 

Muy pronto echamos al agua los sobresaltos de

la timidez y las sílabas de un diálogo que se

extingue.

 

Es el ultimátum de la fiebre que se avecina,

 

Al fin solos, inmersos en nuestro paraíso,

indiferentes ante el conmovedor bostezo de la

Bahía.

 

 

  

CADENA  PERPETUA

 

Cumplo una condena sin fecha de vencimiento

 

Digo que esta es una prisión liviana y abierta

porque sin desplazamientos puedo ver el mar y

la felicidad es un paisaje en la cumbre de una colina

 

Tuve el placer de elegir mi sanción en un sufragio a

prueba de fraudes

 

Aquí disfruto el encierro con disciplina,

expectante por el anuncio de una nueva mirada y la

inminente explosión de la ternura

 

Soy un reo de éxito encerrado junto a una sonrisa

 

Créame cuando le digo que la celda es amplia y soleada

y que ahora mismo siento las maniobras de atraque con que

suelen desembarcar el cariño, un beso y toda una flota

que me conmina a la rendición.

 

 

CARGO  DE  CONCIENCIA

 

No dije la frase que adornarían los albores de tus mañanas.

 

Olvidé comunicarte las coordenadas de un deseo,

hirviendo de impaciencia en tus sentidos.

 

Lamento no haberte dado el beso, diseñado

con el afán de vincularte a ciertas leyendas.

 

Perdóname

fue una tarde mínima,

la única posible en estos tiempos

de vértigos y espantos.

 

 

 

CAUSA  Y  EFECTO

 

Si digo te quiero

voy a romper el tiempo

azuzar los huracanes

remover los astros

incentivar los naufragios

 

Si me dices te quiero

temblará el firmamento

se arrodillarán los árboles

se secarán los montes

nada, será el espacio

 

Cuando alumbre el alba

y veamos las ruinas que

provocamos juntos

volvamos al principio para

sin quererlo repetir el caos.

 

 

  

DESCARGA  DOMINICAL

 

Que ingratos los domingos

con su estampida atlética

 

Yo que le presté mis sueños

para una tarde sin penas

 

Que puse en su inventario

un testimonio rozando mi suerte.

 

Pasaron con delirio, con cien alardes,

en manadas

 

Pude verlos con mis ojos de

azogue y hierro

 

Adiós, domingos disonantes

adiós, desesperanza.

 

 

 

POESÍA  LATENTE

 

Que puedo hacer para sembrarme en tu tierra,

hurtarle un espacio a tu mirada

escapar como un lince del beso inconcluso

 

Que puedo hacer, si hoy tu verdad no llega

y mañana mi ánimo tropieza

 

Adonde irá mi poesía,

si no encuentra tu linterna despierta,

ni la voz que conoce el dialecto de mis nervios

 

Que puedo hacer al filo de la madrugada,

para no cortarme con tu nombre

enamorado de mi almohada

 

Dime, ¿Qué puedo hacer tan lejos de tus mejillas

y tan cerca infinito?

 

¿Qué puedo hacer?, sin esta magia de fuegos y sueños

que suaviza los dolores y me hace sentir

FELIZ.

 

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